martes, 21 de julio de 2015

Ying-Yang o la disciplina-mano izquierda del entrenador

La labor de un entrenador nunca termina, cuando los jugadores empiezan a entrenar él lleva horas trabajando, mientras el equipo celebra una victoria él ya está pensando en el siguiente partido… Es una tarea solitaria que comparte con su Cuerpo Técnico, y cada decisión que toma tiene un impacto en el equipo.


Anteriormente he escrito sobre el liderazgo del entrenador, para no repetirme voy a centrarme en un solo aspecto: la flexibilidad. ¿Hasta dónde debe ceder con sus jugadores, dónde se pone el límite?

En mi opinión el vestuario debe manejarse con flexibilidad pero con firmeza, puede parecer paradójico, pero no lo es. Veamos algunos puntos que lo expliquen mejor:

  • Escuchar a los jugadores: Tendrán opiniones sobre aspectos tácticos, metodológicos, organizativos e incluso de diseño de la propia equipación. Saber que tienen voz, que pueden aportar sus ideas, les hará sentirse identificados con el equipo,  que realmente forman parte de él y son más que simples “piezas” en un tablero. Pero en el momento en que el resto del grupo perciba que un entrenador está siendo influenciado en sus decisiones por un jugador, ha empezado a perder la confianza del equipo. Hay que trazar una línea entre tomar en consideración sus opiniones y hacer lo que ellos digan.
  • Convencer y decidir: El entrenador debe tener la habilidad de convencer a sus jugadores de la importancia de cada rol y sobre todo de que los objetivos del equipo están por encima de los individuales. Todos quieren ser titulares, y en el momento en que no lo sean pueden aceptarlo de mejor o peor grado, o pueden no aceptarlo y comenzar una guerra interna; el Cuerpo Técnico debe trabajar para apaciguar esta situación, pero si se llega al punto de que esta “rebeldía” es constante y comienza a generar mal ambiente en el grupo, el entrenador debe decidir ¿es reversible esta situación o este jugador va a lastrar el rendimiento de todo el equipo?
  • Disciplina: El régimen interno de normas así como las consecuencias de su incumplimiento debe quedar claro desde el principio. Hay faltas leves o justificadas en las que el entrenador puede “abrir la mano”, pero hay otras graves que no se pueden dejar pasar, especialmente las que tienen un impacto negativo en el grupo… Las multas económicas pueden tener un efecto disuasorio, pero por sí solas no enseñan, acompañarlas de un “castigo creativo” puede ser un buen complemento para aprender del error.
  • Dudas: Los entrenadores pueden equivocarse en el planteamiento táctico de un equipo, en los cambios que realiza, incluso en la elección de unos ejercicios u otros en el entrenamiento… pero lo que no puede hacer es dudar en el momento de decidir, las dudas se asocian a la indecisión, la indecisión a la falta de confianza, y cuando los jugadores perciben eso, su entrenador ha dejado de ser su líder porque lo ven débil. El líder puede errar y reconocer sus errores a posteriori, pero en el momento en que muestra falta de confianza, ha dejado de inspirar a su grupo y posiblemente ha comenzado a perder su respeto. 

Encontrar el equilibrio entre dirigir con mano izquierda o firmeza no es sencillo, pero es a lo que todo entrenador debe aspirar… Habrá momentos en que los que en el deporte al igual que en la vida, a veces se necesitan lecciones, y otras veces se necesita un guía.



La idea de escribir este post surgió en una conversación en redes sociales con los entrenadores Jordi Juste y Luis Prado, finalmente acordamos escribir cada uno nuestro enfoque sobre el tema. Creo que puede resultarles tan enriquecedor como a mí leer sus puntos de vista.
- Disciplina, Laissez-faire, liderazgo... ¿Dónde estamos? de Jordi Juste.
- ¿Qué es liderar? de Luis Prado.


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