miércoles, 17 de septiembre de 2014

Tarea versus Resultado

Nos encontramos en el primer mes de muchas competiciones deportivas, cuando los bolsillos están llenos de ilusión y en el horizonte lucen brillantes los objetivos propuestos por los equipos: consecución de títulos, clasificación para playoff, permanencia, etc.


A medida que pasen las jornadas esas metas fijadas irán quedando más cerca o más lejos, y si se alejan será muy fácil que el equipo se desmotive, se frustre. Por eso es muy importante a la hora de fijar los objetivos que estos sean reales, alcanzables y posteriormente establecer un modelo competitivo basado en pequeñas mejoras personales y grupales, y no únicamente en el resultado.

Si el éxito de un equipo se basa en quedar campeón de liga, todo lo que no sea lograr ese título se experimentará como un fracaso; sin embargo, si ese objetivo se complementa con otros como mejorar ciertos aspectos del juego con respecto a la campaña anterior, fomentar la cantera, afianzar la carrera de los jugadores más jóvenes, etc., tanto entrenador como jugadores tendrán metas diarias en las que fijarse y sobre las que trabajar, en Psicología lo llamamos Orientación hacia la Tarea.

  • Orientación hacia el resultado: Los jugadores sólo se sentirán realizados al conseguir ese objetivo, en el ejemplo anterior, el título de liga. Perciben sus logros en términos de victorias o derrotas con el contrario, así que se sentirán muy capaces cuando ganen, pero probablemente se sentirán “fracasados” cuando pierdan ya que no contemplan otro sistema de comparación o evolución personal.
  • Orientación hacia la tarea: Independientemente del sentimiento positivo o negativo asociado a ganar o perder, el jugador aprende a establecer una competición consigo mismo en su camino hacia la meta: ¿he mejorado a balón parado? ¿he hecho más ayudas a mis compañeros? ¿he aguantado más tiempo en el partido en una forma física óptima…? Cuando los deportistas se evalúan en función de la evolución de sus habilidades, cuando comparan la ejecución de sus tareas consigo mismos, la capacidad de mejora no tiene límites,  los logros son percibidos como propios, fruto de un proceso de esfuerzo personal y no como algo que depende únicamente de factores externos.
En los Cuerpos Técnicos debe implementarse esta filosofía de trabajo, no se puede negar que los resultados son muy importantes y marcan el devenir de los equipos, pero trabajar exclusivamente por y para ellos es contraproducente. Los equipos que trabajan orientados hacia la tarea muestran una mejor recuperación a resultados adversos, a la decepción, y es que es más fácil afrontar las jornadas pensando “hoy puedo jugar mejor que ayer” que sintiendo “sólo me vale ganar”… tarea versus resultado.



Imagen: bafs con licencia CC
 

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