lunes, 23 de junio de 2014

U.D Las Palmas: del sueño a la pesadilla

Ayer el Córdoba logró el ascenso a Primera división en el estadio de Gran Canaria. Ganaba Las Palmas 1-0 y a falta de escasos minutos para que terminase el encuentro, parte de la afición saltó al terreno de juego para celebrarlo. Interrupción del partido por este “asalto”, y cuando se consigue reanudar,  en ese minuto y medio de descuento, marcó el Córdoba en un despiste de la defensa amarilla… Nueva invasión de cafres, que esta vez cambian la algarabía por tentativas de agresión, la policía escolta al trío arbitral y los jugadores del Córdoba corren dentro del vestuario.

Portada de laprovincia.es el 23/6/2014
No sé si sentí más pena o vergüenza viendo las imágenes, secuencia de despropósitos con amargo final para la Unión Deportiva, un sector de su propia afición le arrebató el sueño de ascender, y además dejó una pobre imagen que hoy recorrerá España.

Es momento para reflexionar, para tomar medidas, no debemos dejar que el deporte se vea empañado por este tipo de actuaciones. Se habla de que no había seguridad suficiente, de que algunos aficionados accedieron en estado ebrio al estadio, pero creo que el principal problema estriba en la educación, en la progresiva falta de valores y en la permisividad en las gradas hacia gestos racistas, xenófobos, homófobos… violencia verbal que acaba desembocando en física y actos vandálicos. En la ausencia de respeto crece la semilla de los comportamientos ofensivos, y desgraciadamente en los recintos deportivos cada vez son más comunes.

Creo que el club debe identificar a estos energúmenos y vetarles el acceso al estadio de por vida, y creo que es el momento de empezar a implantar estrategias de concienciación y respeto en las aficiones, no sólo en la Las Palmas, en todos los equipos de la LFP.


Ojalá estas escenas no vuelven a repetirse, pero lo dudo. A menudo el fútbol es para muchos una válvula de escape a su frustración de la semana, el lugar al que van a buscar bronca, a sacar su lado primitivo, donde sus emociones se llevan a la exaltación violenta escudados en los colores de una camiseta.

Ayer 200 energúmenos empañaron el comportamiento de 30.000 personas, arruinaron el ascenso de su equipo, pero más allá de esta desgracia deportiva se me quedó grabada la imagen de los niños que asaltaron el campo y robaron botellas de agua de los banquillos, estamos fracasando como sociedad cuando el primer pensamiento de los niños en una situación de confusión es delinquir. 

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