miércoles, 4 de junio de 2014

Mundial 2014: Brasil y la sombra del Maracanazo

En Brasil el fútbol trasciende lo deportivo, se juega en las calles, en las playas, es el principal tema de conversación de cafeterías y plazas. Si en España es el deporte rey, en el país brasileño es casi una religión.

En 1950 organizaron el Mundial,  disputaron la final ante Uruguay con un resultado para todos conocido, la derrota más sonada, tan llamativa e inesperada que se bautizaría como el Maracanazo, los uruguayos asaltaron la banca contra todo pronóstico, enmudecieron no sólo a las 200.000 personas que abarrotaban el estadio, sino a un país entero que lo vivió como una auténtica tragedia.

Brasil 1950 (camiseta y pantalón blanco)  y en la actualidad
Su repercusión fue tan traumática que el índice de suicidios aumentó en el país tras ese partido. Otra consecuencia no grave, pero sí bastante llamativa, fue que a este ese día la canarihna había vestido completamente de blanco, y tras el Maracanazo, el país “vetaría” este color y acabaría cambiando su indumentaria a la camiseta amarilla-pantalón azul que conocemos hoy.

Cuando al seleccionador brasileño, Scolari, se le pregunta por el Maracanazo, hábilmente cambia la óptica de lo sucedido:
“No fue un fracaso del fútbol brasileño, sino el inicio de una etapa exitosa, fueron ellos los que sentaron las bases para nuestras victorias, y ahora queremos llegar a la final y recordar 1950 en el Maracaná”.
Es una manera inteligente de reescribir la historia, o al menos de reinterpretar como la vivió el país en ese momento, y las generaciones posteriores… ofrece a sus jugadores otra manera de percibir el punto negro de la historia futbolística brasileña, sin embargo no es cualquier Mundial, es el que se vuelve a disputar en casa, y el que cuya final se reeditará en el estadio “maldito”. Si llegan a ella y vencen, se cerrará el capitulo 64 años después… pero si vuelven a perder, si se repite el Maracanazo el efecto psicológico puede ser muy profundo para los integrantes de la plantilla, especialmente en un año, que el país no respalda unánimemente a su Selección, así lo ha manifestado parte de la población mediante protestas, debido a la situación económica que padece el país y que consideran agravada tras acoger la cita mundialista.


Consciente de esto, aunque públicamente le quite hierro al asunto, Scolari ha incorporado a la concentración del equipo a Regina Brandao, psicóloga especializada en estrés deportivo que ha trabajado con él en varias ocasiones, incluido el Mundial de 2002 que ganaron y en su etapa con la selección portuguesa. Estas son sus principales funciones:

  • Elaborar perfiles psicológicos de cada jugador: mediante entrevistas individuales y posteriormente el uso de un cuestionario centrado en los sentimientos de los futbolistas en situaciones concretas del deporte, así como en su vida personal. Contiene ítems como por ejemplo “cómo te sientes al marcar en propia puerta”, “cómo celebras un gol”. 

Una vez recopilada y analizada esta información Regina y su equipo elaboran informes confidenciales a los que sólo tendrá acceso Scolari. Con esta información el seleccionador adquiere una “radiografía” sobre cómo se siente cada jugador y cómo puede afectar a su juego diferentes situaciones de la competición.

  • Gestionar la huella del Maracanazo: En la concentración del equipo está prohibido hablar de este tema, el cuerpo técnico no quiere que los fantasmas del pesimismo se adueñen de los jugadores. Sólo pueden tratar esta cuestión en las entrevistas individuales o las sesiones grupales con la psicóloga.
  • Rebajar el exceso de confianza: Brasil llega pletórica a la cita mundialista, no sólo por su historia como pentacampeona y porque contará en cada partido con el apoyo masivo de la grada, sino por su actuación victoriosa en la pasada Copa Confederaciones que culminó ganando con solvencia a la vigente campeona.
El seleccionador brasileño no esconde el único objetivo posible para su equipo:
“somos los anfitriones, eso significa que lo mínimo que tenemos que hacer, lo mínimo, es ganarlo”

Sí así es acabará por fin con el Maracanazo, quizás las protestas desaparezcan al menos por unos días, y Brasil reinará de nuevo en el fútbol, más inalcanzable que nunca con 6 estrellas en su escudo, pero si no lo consigue quizás se repita el escenario de 1950 y el país entero se deprima, porque no nos olvidemos, Brasil es fútbol y al menos durante mucho tiempo el fútbol era Brasil.



Fuente imágenes: wikipedia.org



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