lunes, 9 de junio de 2014

La resiliencia se llama Rafael Nadal

Hoy las portadas de los periódicos muestran la victoria de Nadal, ganador de Roland Garros por novena vez, una hazaña inédita en la historia del tenis porque ningún otro jugador ha ganado tantas veces el mismo Grand Slam. Los adjetivos se repiten y se agotan a la hora de describir a este deportista, pero a mí me gustaría centrarme en una de sus fortalezas, su resiliencia.


En un artículo anterior expliqué que en Psicología se usa este concepto para describir la capacidad que tiene una persona para superar obstáculos, y utilizar los medios y recursos de los que dispone para afrontar los problemas.

A lo largo de su carrera Rafa se ha enfrentado a momentos muy duros, las 7 finales seguidas que perdió ante Djokovic en 2012, las lesiones con las que ha tenido que convivir gran parte de su trayectoria y que incluso le apartaron de la competición durante meses, y el último gran varapalo: perder la final del Open de Australia ante Wawrinka. Lo duro no fue perder, sino perder de aquella manera, lesionado, y para un animal competitivo como él, no poder jugar a su máximo nivel por problemas físicos fue un duro golpe de encajar.
“Después de Australia he pasado momentos complicados… ahí perdí, no sé si hubiera podido ganar, pero lo que pasó es que no pude competir un partido que había preparado bien y que me hacía mucha ilusión. Después de eso me quedé un poquito “parado” de energía, tenía la ilusión pero no tenía la energía interior que he tenido durante toda mi carrera”. R.N.
Tras Australia ganaría el ATP 500 de Río de Janeiro, pero comenzaría un calvario hasta ahora desconocido para él… cayó en cuartos en Indian Wells, en la final de Miami ante Djokovic, en cuartos contra Ferrer en Montecarlo y también en cuartos esta vez contra Almagro en Barcelona. Ganó la final de Madrid a un Nihikori visiblemente lesionado, y con ese triunfo “inmerecido” (según el propio Toni Nadal), llegaría a otra final en Roma para perderla ante Djokovic, y ya iban 4 derrotas seguidas ante su gran rival.

Cuando le vencen jugadores que nunca lo habían conseguido, o que no lo habían logrado durante años, cuando le eliminan en cuartos de final en torneos que ha ganado 8 veces, cuando el tenista que más le cuesta derrotar le gana 4 finales seguidas, es normal que las dudas asedien y que la confianza se resienta. Pero el deportista resiliente acepta que habrá momentos malos, los encaja y después elige no conformarse y seguir peleando.
“el deporte es aceptar, caer y levantarse, aceptar-caer-levantarse y no hay más. Uno cuando compite, cuando va al límite, se pega castañas, hay que intentar que esos golpes que te vas llevando no sean un golpe mortal”. R.N.
Se levantó tras el año fatídico contra Djokovic, se levantó tras estar 7 meses sin competir por lesión, se levantó después de la dolorosa derrota en Australia que le dejó secuelas emocionales además de físicas, y ayer tuvo que resurgir tras perder el primer set ante un hombre que jamás había perdido una final en la que se hubiera adelantado en la primera manga… demasiadas dudas arrastradas en la temporada de tierra, pero las dudas sólo son letales si dejas que te dominen. Nadal  luchó, buscó alternativas y no se conformó.

“Hoy el tenis me ha devuelto lo que pasó en Australia. La ilusión, la motivación, las ganas de ganar esto, te mantienen en la pista con la mentalidad de querer lograrlo. He conseguido aguantarme, he sabido sufrir y encontrar soluciones a  los momentos malos, suplir esos momentos con golpes de alto nivel y de una u otra manera he encontrado el camino para ganar este título. Cuando uno desea mucho una cosa busca soluciones, trabaja para ello, se emplea a fondo para intentar conseguir por un camino u otro llegar al objetivo”. R.N.
Volverá a perder, pasará por momentos dolorosos, pero no me cabe duda de que se repondrá una vez más y seguirá consiguiendo logros increíbles, porque acepta las vicisitudes, porque trabaja para superarlas, porque es capaz de buscar soluciones y porque pase lo que pase no se rinde y vuelve a la pista para luchar cada bola. Si me preguntan qué es la resiliencia, es bastante fácil... la resiliencia se llama Rafael Nadal.

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