martes, 6 de mayo de 2014

Confiar en todas las piezas

La confianza nace y crece en uno mismo, si crees en tu trabajo, si tienes una conciencia crítica que te permita mejorar, si valoras tu rendimiento por encima de los resultados en sí, tu autoconfianza aumenta. Por el contrario, si dejas de creer en lo que haces o en tus objetivos, si sólo te fijas en lo malo o te recreas sólo en los halagos… la confianza puede “desinflarse”. Se debe competir contra uno mismo y no contra el resto del mundo, intentar ser mejor de lo que se era ayer, así de sencillo a la vez que complejo.

En los deportes colectivos no sólo se compite contra otros equipos, sino con los propios compañeros por un puesto, ganar o perder el beneplácito del entrenador redunda directamente en la autoconfianza.

Algunos rotan la plantilla para que las suplencias no sean tan permanentes, otros obvian esta parte y tienen muy claro cuáles son sus “elegidos”, y son estos técnicos los que tienen problemas cuando se acerca el final de las competiciones y alguno de sus intocables se lesiona o no puede jugar por sanción… es el momento de sacar a los “secundarios” a escena. Indudablemente la gestión que los entrenadores hacen de sus jugadores a lo largo de la temporada tiene mucho que ver con su posterior desempeño en esos momentos clave.

En una rueda de prensa a media temporada Tata Martino dijo “Pedro es el tipo de jugador al que los entrenadores se acaban rindiendo”, sin embargo el tiempo ha demostrado que esta frase se quedó en palabras, el jugador tinerfeño no ha sido titular en los partidos decisivos, y en los cuartos de Champions en los que su equipo cayó, entró en el minuto 72 del encuentro de vuelta, nada más. Aquí ha habido una clara falta de coherencia del técnico entre sus palabras y sus actos, y esa es una de las maneras de perder poder de influencia sobre los jugadores.


En el caso contrario en la gestión realizada por el entrenador tenemos a Adrián, criticado por muchos por un rendimiento inferior al esperado en un futbolista de su calidad, y al que Simeone siempre defendió públicamente. Recientemente dijo sobre él “Adrián es un chico que nos ha dado mucho en nuestra primera etapa, confío en él y estoy seguro de que mañana va a hacer un gol”. Se refería al partido de vuelta de Champions con el Barcelona, se equivocó, pero sólo en la fecha, en la siguiente eliminatoria Adrián marcaría ante el Chelsea el 1-1 que les clasificaba para la final. En este caso Simeone no se quedó sólo en las palabras, su confianza en el jugador la hizo extensiva al campo, le dio la titularidad en los partidos de vuelta de la máxima competición europea.

En el ajedrez la pieza más poderosa es la Reina, pero no se puede ganar sólo con ella, se necesita una cuidada táctica con cada figura, movimientos individuales trazados bajo una estrategia colectiva, todas importan. Los buenos ajedrecistas cuidan a su Reina, juegan en torno a ella pero dando importancia a todas sus piezas, un buen entrenador hace lo mismo… es consciente de quién es su crack, pero no descuida al resto.

En este juego estratega, si logras que uno de tus peones llegue hasta la última fila, consigues que se convierta en Reina y pueda moverse igual que ella, a este acto se le conoce como “coronación” (del peón). A mi modo de ver Adrián logró esta transformación, esta coronación en Stamford Bridge, y con ella una renovación en su autoconfianza.

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