miércoles, 9 de abril de 2014

Atención y concentración en el deporte

Solemos oír en las ruedas de prensa de entrenadores y jugadores “no estuvimos atentos en esa jugada”, “nos faltó concentración en los momentos clave”, y es que se trate de un deporte individual o colectivo la atención es fundamental. ¿Pero se trabaja realmente en los entrenamientos?

La atención puede definirse como la capacidad para centrarse en uno o varios estímulos de cuantos  nos rodean, y la concentración como la habilidad para focalizar esa atención en los estímulos relevantes sin distraerse por otros, ya sean externos (abucheos por ejemplo) o internos (dudas, pensamientos negativos).



Nideffer propuso un  modelo explicativo de la atención en el deporte, en el que contempla que ésta tiene dos dimensiones: amplitud y dirección. La amplitud hace referencia a la cantidad de estímulos que se procesan, será amplia si son muchos y estrecha si son pocos o sólo uno; la dirección nos dice si la atención se dirige a estímulos externos (ruido, condiciones ambientales, distancia, etc.) o internos (pensamientos y sensaciones).

Externa
                                                   Amplia       --|--      Estrecha
Interna

La amplitud y la dirección se combinan de manera que existen cuatro modelos distintos: atención externa y amplia, atención interna y amplia, atención interna y estrecha y por último atención externa y estrecha. Lo interesante de este modelo es que en distintos momentos del juego se usa un tipo de atención u otra, y muchas veces una secuencia de las cuatro combinaciones. Se debe entrenar al jugador para que potencie cada modalidad y aprenda a prestar atención a los estímulos que son relevantes en cada momento e ignore al resto. Veamos unos ejemplos con el momento del saque en tenis, y de tiro a puerta en fútbol:

Servicio (tenis)
Tiro a puerta (fútbol)
Analizar la distancia al cuadro de saque, la posición del rival, si hubiese viento la fuerza y dirección del mismo. Atención externa y amplia (porque atiende a varios estímulos exteriores).
Se analiza la distancia a portería, la posición y movimiento de los defensores y la colocación del portero. Atención externa y amplia
Planificación del golpe, colocación del mismo (a la “T” o parte externa) y tipo (plano/con efecto). Atención interna y amplia (porque atiende a criterios de planificación y decisión, es decir cognitivos, y amplia porque son varios).
Se elige el lugar de la portería al que se lanzará, la fuerza del golpeo y se calcula la trayectoria. Atención interna y amplia
Después se centra en los movimientos requeridos para sacar y las sensaciones de golpeo. La atención pasa a ser interna y estrecha (sólo en movimientos y sensaciones, ambos estímulos internos)
Atiende a la coordinación del movimiento, el correcto apoyo antes de impactar la pelota. Atención interna y estrecha
Por último se centra en lanzar la pelota, esperar a que baje y golpearla con el centro de la raqueta. Atención externa y estrecha (externo y estrecho porque se centra sólo en la pelota)
Se centra en el movimiento de la pelota para golpear en el momento justo. Atención externa y estrecha

Es muy importante centrarse en los estímulos que son importantes en cada fase, por ejemplo, si en el momento de golpear el balón a puerta, que sólo debería atenderse al movimiento de la pelota,  aún se está pensando sobre el lugar de la portería al que chutar, es probable que se erre el tiro.

En una entrevista publicada por la revista francesa So Foot, Iniesta dijo sobre su gol en la final del Mundial:
 "Antes de golpear el balón tuve que esperar a que bajara un poco. Si no hubiera esperado, no habría marcado. Dejé que la gravedad hiciera su trabajo y marqué. ¡Eso fue Newton!". 
Esa frase describe perfectamente el último estilo atencional descrito en el ejemplo de arriba, se centró en el movimiento de la pelota para golpear en el momento exacto: atención externa y estrecha.

(a partir de 0:22)

Iniesta dijo en la entrevista de Informe Robinson:
 “Se para todo y sólo estamos yo y el balón, como cuando ves una imagen en cámara lenta, para mí fue así... Es difícil escuchar el silencio, pero yo en ese momento escuché el silencio y sabía que el balón iba dentro”.
En ese momento que vivió a cámara lenta se produjo la secuencia de los cuatro estilos atencionales, uno tras otro, en apenas unos segundos... y el resultado fue el gol que convirtió a España en Campeona del Mundo.

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