miércoles, 19 de febrero de 2014

Neurodoping: estimular el cerebro para rendir más

Imagina que pudieras reaccionar más rápido en la salida de una carrera o al lanzarte a la piscina, imagina que pudieras aumentar tu fuerza muscular en un momento concreto: en el levantamiento de pesas o en el lanzamiento de  martillo o disco… imagina que pudieras entrenar duro y no sentir el agotamiento posterior, ¿te gustaría?

Puede que suene a usar sustancias ilegales que ayuden a mejorar el rendimiento de manera inmediata, a fármacos que darían positivo en controles antidoping, pero no, se trata del uso de técnicas no invasivas que modifican la actividad del cerebro para lograr aumentar el rendimiento; y se les conoce  con el nombre de Neurodoping.

Imagen de A Health Blog en Flickr con licencia CC

Esta tecnología aún en fase de investigación, ha demostrado ser eficaz en pacientes con problemas neurológicos, en los que los fármacos convencionales no producían efectos; desde aquí ha dado el salto al ámbito deportivo porque, si la estimulación cerebral ha resultado ser efectiva en pacientes, ¿qué podría aportar a cerebros sanos, sin lesiones, al cerebro del deportista?

Hasta ahora las investigaciones han arrojado que mediante la estimulación cerebral en deportistas se consigue:
  • Disminuir la fatiga tras el entrenamiento: excitando las neuronas del cortex motor para que la sensación de agotamiento se reduzca.
  • Reducir el tiempo de reacción, por ejemplo ante al pistoletazo de salida en una carrera.
  • Mejorar la capacidad de aprendizaje: estimulando el cortex prefrontal.
  • Aumentar la fuerza muscular.
  • Potenciar la concentración.
Los beneficios que pueden obtenerse del uso de estas técnicas tienen fundamentalmente dos tipos de aplicación: en el entrenamiento, ya que la mejora que se produce en el proceso de aprendizaje facilitaría la adquisición y perfeccionamiento de habilidades; y en el momento de la competición, por las ventajas descritas arriba.

Las técnicas usadas son la EMT, Estimulación Magnética Transcraneal (TMS en inglés) que funciona mediante el envío de impulsos magnéticos localizados, en contacto directo sobre la cabeza del sujeto. Y la EET, Estimulación Eléctrica Transcraneal (tDCS, en inglés) que envía una débil corriente eléctrica mediante electrodos, también de manera directa.

Estos dos tipos de estimulación neuronal no dejan huellas en el cerebro, solamente unos pequeños cambios metabólicos muy  difíciles de detectar; por lo tanto no es posible determinar si un deportista ha hecho uso de estos procedimientos. De momento, los efectos que se han conseguido no son lo suficientemente duraderos como para convertirlos en una  práctica dopante pero ¿es ético usar estas técnicas para conseguir una mejor actuación deportiva? ¿debería permitirse en el futuro su uso indiscriminado, o debería restringirse a los entrenamientos?

Sin duda la incorporación de los avances científicos y tecnológicos al deporte aportan una serie de ventajas y beneficios, pero se abre ante nosotros un debate sobre las implicaciones éticas que conllevan ¿hasta dónde deberíamos dejar que la tecnología y la ciencia aumenten el rendimiento de los deportistas…?




El psicólogo Nick Davis de la Universidad de Swansea en el Reino Unido, ha publicado su investigación “Neurodoping: la estimulación cerebral como una medida para mejorar el rendimiento”,  en el que explica el funcionamiento de estas técnicas, sus efectos y conclusiones sobre las mismas. Puedes leerlo completo, aquí:

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