lunes, 16 de diciembre de 2013

La efectividad de lo sencillo

         Creer en uno mismo es una herramienta poderosa, estar convencido de que se puede lograr aquello que nos proponemos, y confiar en que nuestras habilidades nos ayudarán a conseguir esos objetivos. Sin embargo, esa capacidad para creer no es inalterable, y cuando hablamos de autoconfianza en el deporte, hay numerosos factores que pueden influir:
  • los resultados
  • la personalidad del jugador
  • el ambiente que le rodea
  • percibir si domina o no técnicas o estrategias del juego
  • la motivación
  • el ajuste real o irreal de expectativas, etc.
         Cuando creemos que no somos capaces de lograr algo, nos rendimos, abandonamos antes de saber si hubiera sido posible. Por eso la autoconfianza es la piedra angular del deportista: es vital que crea que será capaz de alcanzar una meta a pesar de las dificultades, y que pondrá en marcha los recursos de los que dispone para conseguirlo.
         Por ejemplo, un jugador en el primer remate puede estrellar un balón en la defensa, o enviarlo a las nubes, si este resultado se reprodujese en las siguientes jugadas, podría empezar a dudar de si mismo, a mostrarse indeciso en las jugadas, a perder efectividad; y es que las dudas generan ansiedad y son el primer indicativo de que la seguridad empieza a esfumarse.
         En ese momento hay dos estrategias que se pueden seguir para volver a equilibrar la balanza mentalmente:
  1. Dejar de centrarse en los errores, en las jugadas que ya han terminado y que se saldaron con una mala ejecución, dejar de “rumiar” el fallo. Pensar en las siguientes, en las que están por venir, en lo que se puede hacer a partir de ahora.
  2. Volver a lo sencillo, jugar fácil, de memoria, ejecutar los movimientos básicos que tanto se han practicado, porque a mayor dominio de una técnica concreta, mayor es el rendimiento; recobrar poco a poco la seguridad en el propio juego; encadenar unas cuantas jugadas sin errores yendo a lo seguro, apoyándose en los compañeros, recuperando sensaciones.
         La aplicación de estas técnicas puede significar un aumento en la autoconfianza, una manera de impedir que el fantasma del “no puedo” se apodere de la situación; y lo mejor es que como cualquier otro tipo de habilidad puede entrenarse para potenciarla y controlarla. El cuerpo técnico debe enseñar a sus equipos este tipo de herramientas para proporcionales no sólo un aprendizaje táctico o técnico sino también mental

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