martes, 18 de julio de 2017

3 aspectos a trabajar en pretemporada

Es el momento en que los equipos vuelven al trabajo para preparar la próxima temporada, tradicionalmente se asocia este periodo a la puesta a punto física de los jugadores, que si bien es cierto que es primordial, no debería ser el único aspecto a trabajar en esta fase.

En el rendimiento deportivo influyen variables físicas, técnicas, tácticas y psicológicas. Son las últimas las que más se suelen dejar de lado en la preparación del deportista. Veamos qué aspectos deberíamos trabajar en pretemporada:
  • Establecer objetivos: Por un lado se fijarán los grupales que suelen estar vinculados a los resultados (ascenso, permanencia, clasificarse para playoff…). Por otro lado es importante que cada jugador establezca sus objetivos individuales, no solo sobre resultado (marcar o encajar “x” goles,  completar tantos pases por partido), sino también sobre rendimiento, como por ejemplo “llegar más a  segunda jugada, mejorar en juego aéreo, que se me oiga más en el campo, mejorar toma de decisiones.” Establecer una serie de metas individuales aumentará el compromiso de cada jugador con su propio rendimiento; es importante que los objetivos empujen al deportista lo suficiente como para tener que salir de su zona de confort, pero que sean asumibles, es decir, que supongan un reto no un milagro.


  • Identidad del equipo: Una breve introducción de la historia del club en la que además se resalten los valores que le representan. La finalidad es que los jugadores sepan dónde van a jugar, lo que ello conlleva y que en ese proceso de conocimiento comiencen a identificarse con los colores que van a defender.
  • Cohesión grupal: Lograr que una suma de individualidades se conviertan en un equipo. Para ello se fomentarán actividades de interacción del grupo mediante tareas durante los entrenamientos y también  de carácter extra-deportivo como por ejemplo cenas de equipo, que irán cimentando momentos vividos por todos y construyendo ese espíritu de camaradería que todos los grandes grupos comparten. En este apartado hay que destacar la importancia de facilitar la integración de los nuevos jugadores al equipo con la ayuda de los veteranos.


Estos son algunos de los aspectos que la psicología deportiva trabaja con los equipos en pretemporada, aunque también se realiza una labor de asesoramiento a entrenadores durante esta fase en: habilidades de comunicación y tipo de liderazgo. Qué se quiere comunicar al grupo y cómo hacerlo es tan importante como diseñar el modelo de juego del equipo, pero esta explicación daría para otro post.

lunes, 10 de julio de 2017

De Tercera a Primera

La semana pasada tuvimos dos noticias que hablan sobre historias de superación, de romper barreras, de materializar sueños que en algún momento de la vida parecían inalcanzables.

Hablo de Manolo Márquez y Mauro Pérez, y sus saltos profesionales de Tercera a  la Primera División del fútbol español, en una y dos temporadas respectivamente. 


Imagen de Canarias 7/ Francisco Socorro

Manolo Márquez entrenará a la U.D. Las Palmas la próxima temporada, la anterior dirigía al filial amarillo en Tercera, quedando campeones de la categoría con una superioridad aplastante y ascendiendo además a 2ªB. Sin duda tienen que darse una serie de circunstancias para dar un salto tan significativo, pero se han dado y él estaba ahí, preparado para asumir el reto.

El de Mauro Pérez ha sido un ascenso en dos tiempos, de entrenar varios años en Tercera, a ser analista táctico en Segunda con el Rayo Vallecano y de ahí a la secretaría técnica del recién ascendido Getafe C.F.  

Imagen de @RVMOficial

Dos carreras que han dado el salto a la máxima categoría del fútbol profesional saliendo desde donde parece más difícil, desde la lejanía del grupo canario de la Tercera División.

Es cierto que hay que estar en el lugar adecuado en el momento oportuno, tener una pizca de suerte, pero el resto depende enteramente de nosotros, construimos nuestro camino con nuestras acciones, trayectoria y decisiones.

He visto jugadores y técnicos con calidad para competir en categorías superiores, a algunos nunca les llega la oportunidad y a otros les llega y no la materializan. Lo que depende de ti, lo que puedes controlar, es intentar mejorar cada día y estar preparado por si la ocasión se presenta.

Estas noticias son un canto a la esperanza, son un motivo para seguir sembrando, seguir luchando, seguir creyendo… es posible romper el techo, es posible llegar a una categoría superior, porque es cierto que no ocurre a menudo, PERO OCURRE, a veces hasta dos veces la misma semana.  

lunes, 11 de enero de 2016

Balón de Oro: cuando el marketing superó al fútbol

Quizás me equivoco, pero creo que hace 20 años los niños no sabían qué era el Balón de Oro, o lo sabían pero no le prestaban atención. Cada año que pasa se le va dando más notoriedad, tiene más cobertura mundial y se parece más a la ceremonia de los Oscars: alfombra roja y mucho glamur. Solo que no son actores de Hollywood, son futbolistas… hubo un tiempo que esta diferencia estaba muy clara, ahora ya no tanto; ambos gremios son estrellas, ambos generan millones.



Siempre he pensado que es injusto dar un premio individual en un deporte colectivo ¿cuánto de ese premio le pertenece exclusivamente al jugador y cuánto es gracias a sus compañeros…? Pero la individualidad de los tiempos que vivimos cobra cada vez más fuerza, incluso en contextos colectivos… Aún así me gustaría lanzar algunas (locas) ideas para un Balón de Oro más ecuánime:

  • Se elige en esta ceremonia el “Once ideal” escogiendo al mejor de cada puesto, y yo pienso que es como no elegir la “Mejor película del año” sino solamente las mejores interpretaciones… ¿Por qué no se entrega el premio al “Mejor equipo del año”?, un galardón al esfuerzo y resultados de un grupo durante toda una temporada, a mi modo de ver es más coherente con el espíritu de un deporte colectivo.
  • Luego está el “Premio (Puskas) al mejor gol”, pero no existe uno a la “Mejor Parada”Las hay espectaculares y que además han significado ganar puntos, títulos incluso. Si se trata de actuaciones individuales, los porteros bien merecen también su galardón.
Hechas estas aportaciones, creo que no hay que tomárselo más en serio de lo que es, una gala para entregar unos premios que incrementarán los ingresos de la FIFA, de los futbolistas, y de las marcas que ellos publicitan. Pero desgraciadamente después se hablará más de la ropa que se pusieron y los saludos entre jugadores, que de fútbol, porque hace tiempo que casi todo lo que rodea al fútbol nada tiene que ver con el deporte.

La semana pasada escuché tras un entrenamiento a un niño de 11-12 años decir a otro: 

“Cristiano se ha comprado un avión, ¡UN AVIÓN! ¿Lo has visto?” 



Y eso es lo que más me preocupa de todo esto, que los niños y niñas se fijen más en los premios que gana su ídolo, los coches que compra, las botas que estrena cada partido, etc., en lugar de los sacrificios que han tenido que hacer para llegar a ese nivel, y el esfuerzo continuado que significa seguir en la élite del deporte… esas horas de entrenamiento, de cuidarse, de descansar adecuadamente, de renuncias.

No propongo acabar con este tipo de galas, pero creo que urge que todos los que tenemos un papel directo o indirecto en el deporte (especialmente en formación) les restamos importancia, y resaltemos los valores del deporte por encima de premios dorados.

martes, 21 de julio de 2015

Ying-Yang o la disciplina-mano izquierda del entrenador

La labor de un entrenador nunca termina, cuando los jugadores empiezan a entrenar él lleva horas trabajando, mientras el equipo celebra una victoria él ya está pensando en el siguiente partido… Es una tarea solitaria que comparte con su Cuerpo Técnico, y cada decisión que toma tiene un impacto en el equipo.


Anteriormente he escrito sobre el liderazgo del entrenador, para no repetirme voy a centrarme en un solo aspecto: la flexibilidad. ¿Hasta dónde debe ceder con sus jugadores, dónde se pone el límite?

En mi opinión el vestuario debe manejarse con flexibilidad pero con firmeza, puede parecer paradójico, pero no lo es. Veamos algunos puntos que lo expliquen mejor:

  • Escuchar a los jugadores: Tendrán opiniones sobre aspectos tácticos, metodológicos, organizativos e incluso de diseño de la propia equipación. Saber que tienen voz, que pueden aportar sus ideas, les hará sentirse identificados con el equipo,  que realmente forman parte de él y son más que simples “piezas” en un tablero. Pero en el momento en que el resto del grupo perciba que un entrenador está siendo influenciado en sus decisiones por un jugador, ha empezado a perder la confianza del equipo. Hay que trazar una línea entre tomar en consideración sus opiniones y hacer lo que ellos digan.
  • Convencer y decidir: El entrenador debe tener la habilidad de convencer a sus jugadores de la importancia de cada rol y sobre todo de que los objetivos del equipo están por encima de los individuales. Todos quieren ser titulares, y en el momento en que no lo sean pueden aceptarlo de mejor o peor grado, o pueden no aceptarlo y comenzar una guerra interna; el Cuerpo Técnico debe trabajar para apaciguar esta situación, pero si se llega al punto de que esta “rebeldía” es constante y comienza a generar mal ambiente en el grupo, el entrenador debe decidir ¿es reversible esta situación o este jugador va a lastrar el rendimiento de todo el equipo?
  • Disciplina: El régimen interno de normas así como las consecuencias de su incumplimiento debe quedar claro desde el principio. Hay faltas leves o justificadas en las que el entrenador puede “abrir la mano”, pero hay otras graves que no se pueden dejar pasar, especialmente las que tienen un impacto negativo en el grupo… Las multas económicas pueden tener un efecto disuasorio, pero por sí solas no enseñan, acompañarlas de un “castigo creativo” puede ser un buen complemento para aprender del error.
  • Dudas: Los entrenadores pueden equivocarse en el planteamiento táctico de un equipo, en los cambios que realiza, incluso en la elección de unos ejercicios u otros en el entrenamiento… pero lo que no puede hacer es dudar en el momento de decidir, las dudas se asocian a la indecisión, la indecisión a la falta de confianza, y cuando los jugadores perciben eso, su entrenador ha dejado de ser su líder porque lo ven débil. El líder puede errar y reconocer sus errores a posteriori, pero en el momento en que muestra falta de confianza, ha dejado de inspirar a su grupo y posiblemente ha comenzado a perder su respeto. 

Encontrar el equilibrio entre dirigir con mano izquierda o firmeza no es sencillo, pero es a lo que todo entrenador debe aspirar… Habrá momentos en que los que en el deporte al igual que en la vida, a veces se necesitan lecciones, y otras veces se necesita un guía.



La idea de escribir este post surgió en una conversación en redes sociales con los entrenadores Jordi Juste y Luis Prado, finalmente acordamos escribir cada uno nuestro enfoque sobre el tema. Creo que puede resultarles tan enriquecedor como a mí leer sus puntos de vista.
- Disciplina, Laissez-faire, liderazgo... ¿Dónde estamos? de Jordi Juste.
- ¿Qué es liderar? de Luis Prado.


lunes, 16 de marzo de 2015

Conquistar tus miedos

Hacía 14 años que Serena no competía en Indian Wells, torneo en el que en la final de 2001 fue víctima de repetidos abucheos racistas, a ella y a su familia. Un público que esperaba un enfrentamiento entre las hermanas Williams en semifinales, pero que se suspendió minutos antes por una tendinitis de Venus… lo interpretaron como un “amaño”, se sintieron estafados. Y posteriormente mostraron su decepción por el partido suspendido días antes, con  insultos racistas y sonidos simiescos durante aquella fatídica final. Lo pasó tan mal que decidió no volver a jugar ahí, aún siendo un torneo obligatorio en el circuito.

(abucheos a venus Williams en la final de 2001 a su llegada a pista)

Hace poco escribí sobre la capacidad que tiene el deporte para inspirarnos, para darnos una lección práctica sobre la vida, y ha vuelto a pasar… la pequeña de las Williams la semana pasada le ha dado al mundo una lección sobre cómo enfrentarse a los propios demonios y superarlos.

Algunas heridas tardan tiempo en cerrarse, hay capítulos de nuestra vida que permanecen inconclusos durante años, y solamente cuando nos enfrentamos a los sentimientos que nos generan en lugar de huir de ellos, cuando los aceptamos y estamos dispuestos a dejar ir el rencor es cuando realmente podemos pasar página.

Serena ha vuelto a Indian Wells, y en su regreso habló del dolor, del perdón, de enfrentarse a los miedos. Estas son las lecciones que se sacan de su rueda de prensa:
  • “Para poder perdonar tienes que dejar ir las cosas”. Cuenta que leyó la biografía de Mandela, que vio la película, que le conoció… y su manera de vivir sin rencor, de perdonar a quienes le encerraron durante 27 años, tuvo un gran impacto en ella y le hizo reflexionar.

  • “Es muy importante aceptarse a sí mismo, porque no todo el mundo te aceptará y si pasas tu vida queriendo que todas las personas te acepten tal y como eres vas a sufrir mucho”. La importancia de quererse a uno mismo, y aceptar que habrá gente que no nos quiera como somos o precisamente nos odie por ser así, aceptarlo como parte de la vida es en cierta manera una liberación.

  • “No importa a qué me enfrento, el daño que me hizo… tengo que salir ahí (a la pista central) y dar la cara, intentar ser fuerte e intentar ser la mejor persona que pueda ser”. No sabía cuál sería la reacción del público tras 14 años, si la acogerían bien o no, pero sentía que era el momento de volver, de enfrentar ese miedo, de cerrar su página del racismo con Indian Wells.
El público la ovacionó en su reecuentro, ahora tiene 33 años, es la ganadora de 18 Grand Slams, es ya una de las mejores de todos los tiempos… Serena Williams volvió al torneo californiano para hacer las paces con sus compatriotas, para vencer sus miedos, para exiliar el rencor. 

Serena Williams en su cuenta de Instagram

“ganar no es siempre sostener el trofeo. A veces tienes que enfrentarte a tus mayores pesadillas… y conquistarlas. Por primera vez no necesito un trofeo porque siento que ya he ganado”


Enfrentarte a lo que te da miedo para dejar de temer, aceptar lo que no está en tu mano y perdonar para seguir avanzando. Lección terminada, capítulo cerrado.

miércoles, 11 de marzo de 2015

El deporte como inspiración

Practicar deporte significa invertir en nuestra salud: mejora el sistema cardiovascular, ayuda a controlar el colesterol, fortalece el sistema inmunológico, controla el peso, etc. También  son innegables las ventajas psicológicas, ya que nos ayuda a combatir el estrés, a canalizar nuestro enfado e ira, a liberar endorfinas que nos proporcionan esa sensación de bienestar tras una sesión de ejercicio, y sentir ese “enganche” a practicar deporte con regularidad.

Pero sin duda una de las cosas que más me gusta del deporte, y así se refleja en muchas películas, es que es una fuente inagotable de inspiración que nos enseña lecciones de la vida.

  • La recompensa llega de la persistencia: Esa canasta en el último segundo, ese gol en el descuento (o prórroga), esa bola de partido salvada. Cuantos ejemplos como estos hemos visto… y en cada uno de ellos hay un deportista que CREYÓ en sus posibilidades y luchó hasta el final, que no se rindió hasta que el partido hubo terminado. El deporte es lucha y superación, y muchas veces así podemos percibirlo desde la grada o el sofá.
Lección para la vida: Inténtalo una vez más, sigue un poco más, no puedes saber qué lograrás con tu siguiente “lanzamiento”. 

  • El trabajo constante como base del éxito: ¿Cuántas horas ha pasado Mireia Belmonte en la piscina, en el gimnasio…? ¿cuántas entrenando Marc Márquez? Cada logro espectacular que vemos en el deporte está sustentado en años de trabajo diario, y es ese trabajo el que les permite rendir a un gran nivel cuando llega el momento de competir. 
Lección: cuanto más te prepares, mejor serás en lo que haces.


  • Levantarse tras caer: Deportistas que tras lesiones graves vuelven a competir a un gran nivel, equipos que caen eliminados en una competición y se alzan con el trofeo en la siguiente, tenistas que caen en primeras rondas y posteriormente llegan hasta la final de un torneo. Los momentos difíciles forman parte de la vida del deportista, su carrera estará salpicada de altibajos y la manera en que afrontan y gestionan esas situaciones determina su futuro rendimiento. 
Lección: Encaja los golpes de la vida y vuelve a la lucha, superar la adversidad hace que cada logro posterior tenga más valor.

  • Vendrá otra oportunidad: El deporte te enseña que muchas veces hay una revancha, una segunda oportunidad para resarcirte. Sergio Ramos envió un penalti a las nubes con el Real Madrid en Champions, y posteriormente marcaría uno decisivo a lo Panenka con la Selección,  casi nada…
Lección: Lo has hecho mal, no se acaba el mundo… Podrás hacerlo de nuevo, asegúrate de hacerlo mejor


Hay muchos más ejemplos, porque el deporte está lleno de valores, y esos valores son capaces de motivarnos, de inspirarnos a mejorar, a no rendirnos. La próxima vez que estés a punto de tirar la toalla piensa en esa remontada inolvidable de tu equipo, en un partido épico de Nadal, en esa final del Mundial contra Holanda... revive los momentos en que todo pintaba mal y como fueron capaces de darle la vuelta.

El deporte no es sólo salud, es también un semillero de metáforas de superación para la vida: inspírate, aprovéchalo.





Artículo publicado previamente en la web de deportes Dejensever.

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martes, 3 de febrero de 2015

¿Existe un clan en tu equipo?


Un clan es un grupo predominantemente familiar, que está unido por estrechos vínculos entre sus integrantes y que tiene una tendencia exclusivista. Este concepto se ha extendido más allá de la familia y puede encontrarse en otros ámbitos: una larga amistad, mismos valores y metas, vivencias significativas compartidas, etc., constituyen los ingredientes necesarios para que se forme uno.


En el deporte colectivo existen clanes, no todos los grupos tienen y hay equipos que pueden tener uno o varios. Para el Cuerpo Técnico es vital identificar si hay clanes en el vestuario y quiénes forman parte de él, lo ideal sería que todo el grupo fuese un clan en sí mismo, pero lo más probable es que haya subgrupos en el vestuario y que alguno actúe como un clan. ¿Cómo podemos saberlo?
  • En los entrenamientos están juntos cuando los ejercicios lo permiten, hablan entre ellos, susurran, ríen, comparten confidencias… la complicidad es evidente.
  • Comparten conceptos tácticos: les parecen bien o mal las estrategias del entrenador, raramente difieren entre sí.
  • Si surgen conflictos o rencillas cierran filas entre sus miembros, se apoyan y defienden, aunque ello signifique generar problemas con otros jugadores del equipo o con el entrenador.  
  • Los  miembros del clan quedan a menudo fuera de los entrenamientos: salen a comer, asisten a  actos, etc. y llevan a sus familias. Comparten una vida más allá del deporte, el compañerismo ha subido de nivel, existe una fuerte amistad.

Pinto, Messi y Mascherano
Un entrenador no debe intentar interferir en un clan, esa unión es difícilmente quebrantable, pero si lo identifica puede actuar en consecuencia, las decisiones técnicas que afecten a uno de los miembros pueden planificarse sabiendo que no atañerá solo a un jugador, sino que se trasladará a sus compañeros. Abordar al líder del clan para sondear el clima del vestuario o explicar propuestas puede ayudar a prevenir conflictos.

No se trata de someterse a la voluntad del clan, el Cuerpo Técnico debe tomar las decisiones, pero sería negligente ignorar su poder, la capacidad que tienen para unir o desunir un vestuario, o conjurarse para afianzar o defenestrar a un entrenador. Las relaciones que se establecen en un equipo son tan importantes como su forma de entrenar y jugar,  a lo largo de la temporada pueden fortalecerse o enfriarse entre unos jugadores y otros, pero los que forman un clan no van a distanciarse, jamás.

De viaje con sus familias estando ya Alonso en el Bayern
Entrenador ¿tienes un clan en tu equipo...? Identifícalo y planifica tus medidas igual que planificas la estrategia de los partidos: sopesa alternativas, estudia las implicaciones y actúa en consecuencia. Si a través de tu liderazgo consigues "sobrellevar" a los miembros del clan y convencerles de tu proyecto, tendrás mucho ganado en resolución de futuros conflictos. 









Imágenes: allocine.fr

jueves, 27 de noviembre de 2014

5 factores del deportista que no se rinde

En artículos anteriores ya me he referido a la resiliencia, esa capacidad que engloba una serie de habilidades que permiten a una persona encajar y superar una situación adversa. Hoy me gustaría centrarme en la Teoría psicológica de la Resiliencia (2012) de Fletcher y Sarkar, según estos autores el constructo tiene mucho que ver con el afrontamiento de los estresoreses decir, la manera de percibir y reaccionar ante situaciones difíciles… porque el deportista resiliente no lo interpreta como una amenaza, sino como un reto a superar, un desafío que conquistar.

Ellos argumentan que los factores que influyen en que los deportistas puedan ser resilientes son:
  • Personalidad positiva: Los deportistas optimistas, que buscan hacer una lectura positiva de las distintas situaciones, que aceptan de buen grado lo nuevo y se adaptan, tienen más posibilidades de superar con éxito momentos difíciles.


  • Motivación: Es el motor  del deportista, cuando no es suficiente, cualquier dificultad puede  convertirse en una interminable cuesta arriba, el nivel óptimo de motivación da esa energía extra, esa voluntad para seguir intentándolo, para seguir entrenando y compitiendo, seguir mejorando tras haber perdido.


  • Confianza: Factor determinante para afrontar y canalizar el estrés sin derrumbarse, cuando se sienten pletóricos de ella, no hay circunstancia, contratiempo o situación difícil que el deportista no pueda afrontar, de hecho vive estas situaciones como retos que le hacen crecer, superarse, ser mejor competidor. Y  la confianza se cimienta en la memoria del esfuerzo y logros del pasado.

  • Concentración: La capacidad  para dirigir el foco atencional a la tarea que se está desarrollando, a la ejecución de la misma, y mantenerla ahí, sin distracciones externas (abucheos, ruidos, etc.) e internas (pensamientos negativos), constituye la diferencia entre sucumbir a la presión o seguir compitiendo a un nivel óptimo de rendimiento.
  • Apoyo social percibido: Es un factor muy importante de la resiliencia en el deporte, porque los jugadores que sienten que tienen ese respaldo en su familia y entorno se sienten más protegidos ante la adversidad, sienten que tienen un pilar en el que apoyarse cuando las cosas no salen como esperaban, una red sobre la que caer, y en cierta manera constituye una armadura de motivación y fuerza que les lleva a superarse, a ir más allá.

Conocer los factores que influyen en la resiliencia nos permite a psicólogos y entrenadores trabajar de manera conjunta en cada uno de ellos, planificando e implementando medidas que fomenten estas capacidades. El deportista resiliente no solamente obtiene mejor rendimiento, sino que además vive de una manera más plena y satisfactoria la competición pues relativiza sus logros y derrotas y se adapta continuamente a lo que viene... Ya lo dijo el gran Bruce Lee "be water my friend" o lo que es lo mismo "se resiliente".











miércoles, 15 de octubre de 2014

Marc Márquez, Diego Costa y la presión

Los deportistas de élite están acostumbrados a convivir con la presión, Marc Márquez comentaba tras proclamarse bicampeón del mundo de MotoGP

“la gente puede pensar que este Mundial ha sido fácil, pero nosotros dentro del equipo sabemos la presión que hemos aguantado. Todo el mundo nos miraba, sabías que no podías cometer ni un error, sabías que tenías que tenerlo todo calculado, y esto ha hecho que la tensión en el box se notase… pero la hemos gestionado muy bien, y hemos hecho un gran año”.
A Marc no se le nota la presión, tras esa sonrisa casi perpetua, y esa manera desenfadada y osada de pilotar, como si no estuviese en un Gran Premio… pero sí lo está y él lo sabe, quizá una de sus armas para gestionar esa presión, es que lo disfruta de principio a fin. ¿Qué pasa cuando hacemos algo que nos encanta y se nos da muy bien, y precisamente esa capacidad conlleva más retos, más exigencias, más presiones externas…? ¿y cuando todos esos factores consiguen que dejemos de disfrutar haciendo lo que nos gusta, y se acaba el divertirse en el proceso, porque solo importa el resultado?

En la misma semana vi a Diego Costa con la Selección española, desmarque-lucha-tiro-fuera, una y otra vez esa combinación, y tras todas ellas un gesto negativo con la cabeza “NO”, lenguaje corporal de malestar, de frustración, de hartazgo. El mismo jugador que es pichichi en la Premier, que lleva casi el doble de tantos que el segundo goleador de la competición, allí vuela y con la Selección lleva una losa sobre los hombros. Con España arrastra la presión de su culebrón para nacionalizarse, un Mundial a olvidar del equipo (y en el país que le vio nacer),  no haber marcado desde que debutó con la Roja, una lluvia de críticas… y finalmente necesitó 515 minutos para lograr el ansiado gol.


Desde su primer partido con la Roja ha sentido la tensión, esas ganas de devolver al entrenador la confianza de apostar por él, el deseo de triunfar con un equipo que lo había ganado todo y que lo ponía en primera fila para seguir al mismo nivel… la promesa del gol que tanto le cuesta a ese equipo y que se depositaba en él como principal responsabilidad. En mi opinión no hay que dejar que las propias demandas o las del resto, te arrebaten la esencia de lo que te gusta, ¿de qué sirven los premios y la gloria si no has disfrutado un ápice del camino al éxito…?

Creo que Diego Costa aún no ha disfrutado jugando al fútbol con la Selección, confío que tras ese gol lo consiga, que se sienta liberado, que pueda empezar de cero, y si no siempre puede llamar a Marc Márquez y preguntarle por el secreto tras su eterna sonrisa. 



miércoles, 17 de septiembre de 2014

Tarea versus Resultado

Nos encontramos en el primer mes de muchas competiciones deportivas, cuando los bolsillos están llenos de ilusión y en el horizonte lucen brillantes los objetivos propuestos por los equipos: consecución de títulos, clasificación para playoff, permanencia, etc.


A medida que pasen las jornadas esas metas fijadas irán quedando más cerca o más lejos, y si se alejan será muy fácil que el equipo se desmotive, se frustre. Por eso es muy importante a la hora de fijar los objetivos que estos sean reales, alcanzables y posteriormente establecer un modelo competitivo basado en pequeñas mejoras personales y grupales, y no únicamente en el resultado.

Si el éxito de un equipo se basa en quedar campeón de liga, todo lo que no sea lograr ese título se experimentará como un fracaso; sin embargo, si ese objetivo se complementa con otros como mejorar ciertos aspectos del juego con respecto a la campaña anterior, fomentar la cantera, afianzar la carrera de los jugadores más jóvenes, etc., tanto entrenador como jugadores tendrán metas diarias en las que fijarse y sobre las que trabajar, en Psicología lo llamamos Orientación hacia la Tarea.

  • Orientación hacia el resultado: Los jugadores sólo se sentirán realizados al conseguir ese objetivo, en el ejemplo anterior, el título de liga. Perciben sus logros en términos de victorias o derrotas con el contrario, así que se sentirán muy capaces cuando ganen, pero probablemente se sentirán “fracasados” cuando pierdan ya que no contemplan otro sistema de comparación o evolución personal.
  • Orientación hacia la tarea: Independientemente del sentimiento positivo o negativo asociado a ganar o perder, el jugador aprende a establecer una competición consigo mismo en su camino hacia la meta: ¿he mejorado a balón parado? ¿he hecho más ayudas a mis compañeros? ¿he aguantado más tiempo en el partido en una forma física óptima…? Cuando los deportistas se evalúan en función de la evolución de sus habilidades, cuando comparan la ejecución de sus tareas consigo mismos, la capacidad de mejora no tiene límites,  los logros son percibidos como propios, fruto de un proceso de esfuerzo personal y no como algo que depende únicamente de factores externos.
En los Cuerpos Técnicos debe implementarse esta filosofía de trabajo, no se puede negar que los resultados son muy importantes y marcan el devenir de los equipos, pero trabajar exclusivamente por y para ellos es contraproducente. Los equipos que trabajan orientados hacia la tarea muestran una mejor recuperación a resultados adversos, a la decepción, y es que es más fácil afrontar las jornadas pensando “hoy puedo jugar mejor que ayer” que sintiendo “sólo me vale ganar”… tarea versus resultado.



Imagen: bafs con licencia CC